sábado, 5 de septiembre de 2009

La Importancia de llamarse Michael (1)

La familia Jackson y los medios de comunicación fueron la consagración pura, creativa y superflua de la evolución de la industria musical en los Estados Unidos. Además del evidente legado musical y la permanencia como uno de los grupos más importantes de la escena soul de los años 60’s, el grupo de convirtió en un símbolo de la cultura popular americana; la cosmovisión de los medios hicieron de la familia Jackson un manifiesto de contrariedades: la vida privada, los conflictos entre sus miembros y la música hicieron una mezcla de fluctuaciones que ejercerían presión sobre el miembro más frágil, y que años más tarde sería el detonante de su independencia artística.

Haciendo remembranza al fenómeno de los años 80’s: el impulso artístico a través de los contratos con diversas marcas, los multi-premiados álbumes, la tecnología en las giras por el mundo y en especial los medios de promoción transmitieron un mensaje onírico en torno a la vieja escuela de la cultura mediática. Michael Jackson fue un producto de consumo, y a través de estas tácticas, encontraron en su persona la posibilidad de ahondar en la vida privada de una catarsis cultural en proceso de autodestrucción.

Los medios se han convertido en seres tan bizarros en sus ansiedades y obsesiones, tal como Michael Jackson siempre lo ha sido, sin embargo, el mundo y sus recursos mantienen la necesidad de cambiar de paradigma; tal como la carrera del “rey del pop”, los medios masivos de comunicación reproducen los productos y los adaptan, reinventan y diversifican para el entretenimiento de ciertas audiencias. Para Jackson, la remediación giraba en torno a su imagen pública, utilizar la conciliación para reinventarse en un ente mediático con un discurso diferente al anterior, y así, permanecer vigente en la dinámica progresista de la comunicación y satisfacer tanto a los neófitos como a los consagrados en su vida y carrera.

El mundo fue partícipe de un fenómeno conocido como “Cultura Pop” que rompió el contexto intelectual de ciertas artes y las tergiversó en un efecto omnipresente; mientras Stravinski y Coltrane se encontraban limitados a sectores sociales específicos, Chuck Berry, Fats Domino y años más tarde Diana y Michael eran un manifiesto de amplitud diversificada, esto, sólo gracias a los medios de comunicación tradicionales.

La importancia que han tomado las nuevas tecnologías de información repercutieron no sólo en la vida del autor, fueron un aporte post-mortem a la carrera del virtuoso del pop; asistimos a un fenómeno global de proporciones descomunales, comparable únicamente con el triunfo del actual presidente norteamericano. Los efectos mediáticos ya no son exclusivos de los medios tradicionales. La dinámica de la comunicación 360° se volvió tangible al momento de la muerte de Michael Jackson.

"Me gusta mejorar, no me apetece dar un paso atrás". Esta ideología de vida del rey del entretenimiento se convirtió en el manifiesto de los medios que lo seguían; al tiempo que el cantante se transformaba en un ser emblemático, la comunicación debió dar pasos agigantados con el fin de introducirse en la vida pública y privada del autor.

Gabriel García Márquez habla sobre su profesión original en una entrevista para el diario argentino Página/12 y plasma su denominada teoría de la evolución: “El oficio de la comunicación no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos” (2) La vida y muerte de Michael Jackson dan testimonio de la falla teórica en el razonamiento del autor colombiano. Las controversias y conflictos pasan a un segundo nivel de interés dando lugar a la verdadera interrogante: ¿Es Michael Jackson un producto de los medios de información?


1. Haciendo remembranza en la comedia de 1895: “La Importancia de llamarse Ernesto” de Oscar Wilde.
2. G. García Márquez, El Periodismo según Gabo, Página/12 a cargo de Boris Muñoz, 19 de octubre 1997.

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